Compartir:

Un juzgado de Madrid prohíbe a la FIFA y la UEFA excluir de los torneos nacionales e internaciones a clubes y jugadores

La batalla legal entre los integrantes de la Superliga y la UEFA y la FIFA ya ha comenzado. Los fundadores de la rompedora competición europea enviaron una carta el lunes a ambos organismos comunicándoles que habían emprendido acciones legales para protegerse de cualquier sanción o intento de desbaratar la puesta en marcha del proyecto. La primera acción de la docena de clubes rebeldes ya ha dado sus frutos. El juzgado de lo Mercantil nº17 de Madrid ha estimado la medida cautelar inaudita presentada por los 12 fundadores del rupturista torneo en nombre de la sociedad European Superleague Company SL. En su escrito, el juez Manuel Ruiz de Lara prohíbe a la FIFA y a la UEFA que durante la preparación, desarrollo y puesta en marcha de la Superliga, los clubes, jugadores y dirigentes que la componen sean sancionados o expulsados de las competiciones de clubes y selecciones en las que participan actualmente o en las que se disputen en un futuro.

El magistrado también incide en varios puntos en ordenar a la UEFA y a la FIFA que emitan comunicados o que sus miembros hagan declaraciones “que impidan directa o indirectamente la preparación, el desarrollo o la puesta en marcha de la Superliga”. La prohibición es extensiva a los miembros asociados, confederaciones, clubes licenciatarios o ligas nacionales.

“La batalla va a ser cruel a partir de este lunes”, anticipaba un dirigente de uno de los 12 clubes fundadores. La FIFA y la UEFA guardan silencio mientras estudian el auto del juez, que revela que la demanda de los clubes de la Superliga ataca frontalmente a ambas organizaciones como tenedoras de un monopolio en la organización y explotación de las competiciones nacionales e internacionales de fútbol.

“El monopolio ejercido por la FIFA y por la UEFA respecto a la organización y gestión de competiciones nacionales e internacionales, así como la exclusividad en la gestión de rendimientos económicos derivados de dichas competiciones, impiden la existencia de una libre competencia en el mercado de las competiciones de fútbol profesional a nivel europeo”, afirma el juez. El auto también revela que JP Morgan y Tivalino Investment SA firmaron una carta de compromiso por la cual la primera se compromete a conceder un préstamo a los clubes disidentes de hasta 3.983 millones de euros que deberán devolverlo mediante el pago de 264 millones durante 23 años.

“Nada que negociar”

El magistrado advierte que las sanciones disciplinarias con las que la UEFA y la FIFA amenazan abocarían al fracaso de la Superliga y la pérdida consiguiente de los compromisos de inversión de JP Morgan. Además, prosigue el juez, las sanciones irían en contra del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea respecto a la libre prestación de servicios y circulación de trabajadores, la libertad de establecimiento de las sociedades que gestionarían la Superliga así como de la libre circulación de capitales.

Tanto la UEFA como la FIFA han insistido durante las últimas semanas que tanto los equipos participantes en la Superliga como los jugadores que componen sus plantillas serían excluidos de las competiciones europeas de clubes así como de las Eurocopas, Mundiales y Juegos Olímpicos. Pese a estas amenazas, los miembros de la Superliga anunciaron su creación en la noche del domingo.

La admisión de las medidas cautelares se produce después de que el lunes, durante el Comité Ejecutivo de la UEFA, su presidente, Alexander Ceferin, arremetiera con dureza contra los ideólogos de la Superliga. Este martes durante el Congreso del organismo que preside, Ceferin mantuvo su lenguaje beligerante: “La Superliga es un escupitajo en la cara de los aficionados, a los que tratan como si fueran clientes. El fútbol es dinámico y cambiante, pero el mérito se gana en una competición en el campo”. El presidente de la FIFA, el suizo Gianni Infantino, también reiteró en la reunión la postura del organismo que rige el fútbol mundial. “La FIFA solo puede desaprobar enérgicamente lo que es una especie de tienda cerrada, una ruptura con las instituciones, las ligas, las federaciones, la UEFA y la FIFA”.

En su intervención, Infantino hizo una referencia a las sanciones con las que la institución que preside y la UEFA amenazan a los 12 clubes fundadores de la Superliga: “Si algunos eligen seguir su propio camino, deben convivir con las consecuencias de su elección, son responsables de ella. Concretamente, esto significa que estás dentro o estás fuera. No puedes estar mitad dentro y mitad fuera”·

Infantino también tendió la mano al diálogo, pero “siempre con respeto y solidaridad a las instituciones, a las ligas, a la UEFA, a la FIFA, a la historia y a la pasión de los aficionados de todo el mundo”. Sin embargo, las posturas están muy encontradas. “No hay nada que negociar”, asegura un miembro del Comité Ejecutivo de la UEFA. La batalla está servida.

Tebas, representante de las ligas en el comité ejecutivo de la UEFA

El congreso de la UEFA ratificó a Javier Tebas, presidente de LaLiga, como nuevo miembro del comité ejecutivo del organismo que rige el fútbol europeo en representación de las ligas europeas. La designación de Tebas responde al deseo del presidente de la UEFA, Alexander Ceferin, de tener a su lado a uno de los grandes enemigos de Florentino Pérez, ideólogo y presidente de la Superliga. La batalla entre los 12 fundadores del nuevo torneo, la UEFA, la FIFA, las federaciones y las ligas domésticas ya ha comenzado y Ceferin irá al frente de la mano de Tebas. El conflicto se ha iniciado con la demanda que la Superliga ha interpuesto contra la FIFA y la UEFA por monopolio. Ante este primer ataque jurídico, desde LaLiga responden que los que incumplen con las leyes de competencia son los 12 clubes de la Superliga.

Las negociaciones se preven tensas, si es que llegan a producirse. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, advirtió que “todos pueden aportar ideas, pero ahora los sentimientos están a flor de piel y hay que esperar que se vuelva a la normalidad”.

La Superliga pretende ofrecer cartas de invitación cada año para las cinco plazas que quedan libres en su competición, pero los clubes excluidos se niegan. Diversas fuentes consultadas que mantuvieron contactos con los clubes rebeldes durante este martes aseguran que percibieron temerosos a algunos de ellos antes las fuertes reacciones contrarias al proyecto tanto de los gobiernos, la Unión Europea como de sus propios aficionados. Varios medios ingleses informaron que los miembros de la Superliga tenían previsto reunirse en la noche del martes para decidir si siguen adelante con el proyecto.

Vía: ElPaís


Compartir: