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La Superliga europea aún colea. Pese a la imposibilidad de llevarla a cabo por las presiones de las ligas nacionales, los demás equipos y la respuesta furibunda de los aficionados, la UEFA y la FIFA -en menor medida- siguen empeñadas en querer imponer sanciones a los clubs que dieron su apoyo a esta nueva competición.

No obstante, a nivel jurídico parece haber conflicto por si el organismo futbolístico tiene competencias jurídicas para sancionar a todos ellos.

Estatutos de la FIFA

El pasado 20 de abril, el Juzgado Mercantil nº 17 de Madrid dictó Auto donde acordaba, entre otras medidas, “Prohibir a FIFA y UEFA que, durante la tramitación del procedimiento principal, de forma directa o indirecta (a través de sus miembros asociados, confederaciones, clubes licenciatarios o ligas nacionales o domésticas) anuncien, amenacen con, preparen, inicien y/o adopten cualesquiera medidas disciplinarias o sancionadoras (o, directa o indirectamente, inciten o promuevan que dichas medidas disciplinarias o sancionadoras sean anunciadas, amenazadas, preparadas, iniciadas y/o adoptada por terceras partes) frente a los clubes, directivos y personas de los clubes y/o jugadores que participen en la preparación de la Superliga europea de fútbol”.

El texto fue publicado en procedimiento de pieza separada de medidas cautelares, “inaudita parte”, es decir que ni FIFA ni UEFA pudieron exponer sus argumentos, aunque podrán hacerlo y oponerse a ello en un plazo de 20 días.

Tal y como explica en Economist Jusrist José Miguel Moragues Martínez, abogado especialista en Derecho Deportivo, puede existir una falta de competencia del Juzgado que ha dictado las medidas cautelares, puesto que si bien el domicilio social de la entidad EUROPEAN SUPER LEAGUE COMPANY, S.L. (Superliga) reside en Madrid, la medida afecta a organismos supranacionales.

El Auto también choca con los Estatutos de la FIFA, a los que los clubs están sometidos. En sus objetivos, descritos en el artículo 2, se establece “elaborar disposiciones y reglamentos rectores del fútbol y de todo aquello relacionado con este deporte y garantizar su aplicación” (apartado c). En el apartado d, es objetivo “controlar todas las formas del fútbol, adaptando las medidas adecuadas para evitar la violación de los Estatutos, reglamentos, disposiciones y decisiones de la FIFA, así como de las Reglas del Juego”.

En desarrollo de sus objetivos, el artículo 20 establece que “los clubes, ligas u otras entidades afiliadas a una federación miembro estarán subordinadas a ésta y solo podrán existir con el consentimiento de dicha federación”, y el artículo 22 determina en su apartado e) que las confederaciones (como por ejemplo la UEFA), han de “garantizar que las ligas internacionales u otras organizaciones análogas de clubes o ligas no se constituyan sin su consentimiento o sin la aprobación de la FIFA”.

El artículo 72 establece en su apartado 1 “sin la pertinente autorización de la FIFA, ni los jugadores, ni los equipos afiliados a las federaciones miembro ni los miembros provisionales de las confederaciones podrán disputar partidos o mantener relaciones deportivas ni con jugadores, ni con equipos no afiliados a miembros de la FIFA o que no sean miembros provisionales de las confederaciones”, y en su apartado 2 “las federaciones miembro y sus clubes no podrán disputar partidos en el territorio de otra federación miembro sin la aprobación de esta última”.

Por último, el artículo 56 contempla como medidas disciplinarias la “expulsión” de clubs o jugadores si se incumple alguno de las anteriores premisas.

Por todo ello, parece clara la prohibición de la FIFA a organizar competiciones internacionales, como la Superliga, sin su aprobación.

Argumentos de la Superliga

José Miguel Moragues se pregunta si la normativa de la FIFA vulnera las reglas de la libre competencia o si existe posición de dominio y monopolio del mercado por parte de dicho organismo, y por extensión también de la UEFA.

Este es, precisamente, el argumento principal de los clubs de la Superliga, aunque el formato propuesto, con 15 plazas fijas, vulnera el mismo derecho a la libre competencia.

Conclusión

Parce claro, pues, que existe una colisión de distintos derechos, los defendidos por la Superliga de libre competencia y abuso de posición de dominio, respecto a los defendidos por la FIFA y UEFA de equidad, esfuerzo y mérito deportivo, aunque a ojos de José Miguel Moragues es probable que los argumentos de la FIFA tengan más peso.

Aún así, una batalla judicial no sería beneficioso para ninguno de los protagonistas descritos, además de para los aficionados y seguidores del deporte rey.

 

Vía: MundoDeportivo

 


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